Kampfgschwader 200

De Enciclopedia Militar El Gran Capitán

El Kampfgeschwader 200 (escuadrón de lucha 200), fue una unidad de la Luftwaffe responsable de las operaciones clandestinas detrás de las líneas enemigas que inevitablemente dio pie a la creación de muchos mitos. Estaba considerada como un grupo suicida, cuyas filas estaban ligadas por un juramente de lealtad y a las que se exigía sacrificar sus propias vidas con una cápsula de cianuro antes que ser capturados por el enemigo.

El Kampfgeschwader 200 se creó el 20 de febrero de 1944, bajo el mando del coronel Higer. Aunque en principio fue concebida esta unidad formada por dos Gruppen, con el I Gruppe encargado de las operaciones y el II Gruppe del apoyo técnico y el de entrenamiento, a finales de 1944 tenía ya cuatro Gruppen. Las operaciones de lanzamiento de agentes fueron encomendadas al I Gruppe, con su 1ª. Staffel encargado de las misiones de largo alcance, el 2º Staffel encargado de los vuelos cercanos al frente y el 3º Staffel encargado de entrenar a las tripulaciones de reemplazo.

Al II Grupe correspondía la responsabilidad de desarrollar nuevos aviones compuestos Mistel, mientras que el III Gruppe operaba como unidad torpedo-bombardero con cazas modificados Fw 190. El entrenamiento y el soporte técnico eran cosa del IV Gruppe, que también participó en el proyecto Reichenberg IV, consistente en el pilotaje de bombas volantes lanzadas en misiones suicidas.

El cuartel general de Kampfgeschwader estaba situado en el aeródromo de Gatow, cerca de Berlín. Aunque su principal base de operaciones aéreas estaba en Finow, también cerca de Berlin, había bases operativas suyas distribuidas por toda Alemania y por los territorios ocupados. El traslado de agentes a sus puntos de destino estaba encomendado a destacamentos semi independientes o comandos con nombres secretos tales como “Carmen”, “Clara”, “Olga” y “Tosca”, encuadrados bajo el control global del I Gruppe del FG 200. Volaban en una mezcla muy variada de aviones, que les permitía acometer un amplio margen de misiones diferentes. Se incluían entre otros los bombarderos Ju 188 y Heinkel 111, aviones de transporte tales como el Ju 290, de largo alcance y el Arado Ar 232B Tatzelwurm, diversos planeadores y aviones navales, incluido el hidroavión Ar 196 y los Blöhm & Voss Bv 122 de gran alcance. Además de estos aviones de fabricación alemana, el Geschwader operaba también con diversos tipos de aviones capturados de fabricación extranjera, tales como el Amito 143 francés, los trimotores italianos Savoia-Marchetti SM 79 y SM 82 y las fortalezas volantes B-17 y los B-24 Liberators norteamericanos. Estos últimos tipos, aunque fueron repetidamente utilizados en misiones clandestinas sobre territorio aliado, llevaban marcas alemanas y no americanas. En efecto, fueron puestos en servicio principalmente para aliviar la escasez crónica de transportes de largo alcance que padecía la Luftwaffe en 1944 y no como una medida de engaño.

Los agentes transportados por el KG 200 eran reclutados generalmente por el RSHA (Oficina de la Seguridad del Estado) o por el Abwehr (inteligencia militar), aunque a veces participaban tropas especiales del ejército alemán. Los agentes, conocidos por los alemanes como V-Leute (Vertrauensleute, o gente de confianza), eran con frecuencia ciudadanos renegados de un país aliado, por lo que muchas veces se les miraba con suspicacia por las tripulaciones del KG 200 que se quedaban admirados que sus operaciones tan cuidadosamente planeadas se limitaran a proporcionar a unos agentes poco fiables un método fácil de regreso a su patria. No obstante, el capitán P.W. Stahl, jefe del destacamento “Olga” en Rehin Main, cerca de Frankfurt, tenía la opinión de que los V-Leute “no eran en absoluto aventureros en el sentido que uno podría esperarse, sino todo lo contrario, ya que tenían la apariencia y se comportaban como un hombre de la calle”.

Los vuelos de los agentes a territorio enemigo eran una excursión a lo desconocido. Por razones de seguridad no se les comunicaba el campo de aviación desde el que emprenderían el vuelo y, aparte de unas breves instrucciones impartidas por personal del KG 200 inmediatamente antes del despegue, no tenían ninguna instrucción previa en materia de paracaidismo. Por esta causa hubo de desarrollar para ellos equipos especiales. Sus paracaídas se abrían automáticamente por medio de una línea enganchada al avión y había ocasiones en que se lanzaba a tres agentes a la vez en unos contenedores especiales (PersonenAbwuft-Gerat o PAG), o dispositivo de lanzamiento de personal; transportados bajo el ala del avión y lanzados de la misma forma que un contenedor de material. Una vez que se introducían en esta claustrofóbica canastilla de madera, el único contacto de los agentes con el exterior se producía a través de un intercomunicador con la tripulación del avión.

Las operaciones especiales del KG 200 podían llevar a sus dotaciones virtualmente a cualquier parte de Europa, detrás del Frente Oriental o del Occidental, así como al norte de África o a Oriente Medio. Una típica acción nocturna solía empezar al caer las primeras sombras, con una reunión de instrucciones para la dotación. Según cuenta Hauptamnn Stahl:

“Desde los alrededores del campo de aviación se podía oír el ruido de los motores arrancando mientras los mecánicos llevaban a cabo las últimas comprobaciones en el avión aparcado. Un tractor rebotaba lentamente sobre la pista arrastrando su carga, en fin, las actividades normales de un aeródromo antes de una operación, sólo que esta vez se hacía durante el crepúsculo y no con las primeras luces de la mañana”.

Para estas misiones era esencial que hiciese buen tiempo y se requería una navegación muy precisa a fin de localizar zonas de lanzamiento sin especiales rasgos destacados. Había que evitar además las zonas pobladas, para no levantar sospechas. Por la misma razón, los motores de los aviones se paraban antes de los lanzamientos y la aproximación a los puntos de lanzamiento se hacía planeando. El destacamento “Olga” equipado con seis Ju 188 y un par de B-17 tenía asignada una zona de operaciones que abarcaba al Reino Unido, Francia y los Países Bajos.

La noche del 23 al 24 de noviembre de 1944, Stahl iba a bordo de uno de los tres Ju 188 asignados a al operación. Su misión era entregar suministros a un grupo de agentes al sur de Rótterdam, seguidamente ir a Bélgica y lanzar allí a un agente en paracaídas y finalmente lanzar a tres agentes franceses en un PAG cerca de París. Cuando el Ju 188 pasaba sobre el aeropuerto de Amiens, fue tomado por los aliados como un avión amigo, lanzándose una bengala verde para indicarle que podía aterrizar. Declinando la invitación, Stahl prosiguió su misión.

Muchas de las misiones más peligrosas del KG 200 exigían que el avión aterrizara en territorio enemigo. La operación Zeppelín (por otros autores denominada Operación Puño de Hierro), realizada en septiembre de 1944, consistió en el vuelo de un Ar 232B trasladando a un equipo que tomaría tierra cerca de Smolensko. Después de aterrizar, debían descargar un grupo motocicletas que llevaría a los agentes a Moscú. Su misión era asesinar a Stalin. Este intrépido plan se frustró cuando el avión se estrelló al intentar aterrizar en una pista demasiado corta, siendo capturados enseguida los agentes. Otras de las operaciones del KG 200 en el Frente Oriental, consistió en el envío de provisiones a un grupo de soldados alemanes que informaron haber quedado aislados detrás de las filas enemigas en medio de las marismas y bosques al este de Minsk. Se hicieron muchos vuelos de avituallamiento, con un gran riesgo para las tripulaciones, hasta que se descubrió que el Alto Mando alemán había sido engañado por medio de un juego radiofónico soviético y que el susodicho grupo de soldados alemanes aislado nunca existió. Una misión mucho más creíble, que fue probablemente la mayor proeza realizada por la aviación del KG 200, fue el vuelo de un Ju 290 a Mosul en Irak, a finales de noviembre de 1944. Su dotación comandada por el capitán Braun, completó con éxito un vuelo de 13 horas y después de lanzar en paracaídas a cinco agentes sobre la zona designada, regresó a la isla de Rodas, ocupada por aquel entonces por los alemanes.

Probablemente la más extraña de las misiones operativas realizadas por el KG 200, fuera el adiestramiento de tripulaciones suicidas para sus misiones de pilotaje de V1 en su viaje sin retorno. No se trataba de pilotos regulares de la dotación de la Luftwaffe, sino de voluntarios de las Juventudes Hitlerianas con experiencia en vuelo sin motor. El Geschwader Kommodore Baumbach, vio cómo con ocasión de un arresto por regresar tarde de un permiso, un joven fanático le respondía: “Es que nosotros obedecemos a una ley superior”. Afortunadamente para estos jóvenes, la guerra finalizó antes de que se pudiera llegar a poner a prueba su determinación de Kamikazes.

A últimos de abril de 1945, el trabajo normal del KG 200 había llegado a su fin, pero quedaba una tarea final. El mando alemán tenía que ser trasladado a un lugar seguro. En Flensburg fue preparado un grupo de hidroaviones Bv 222 para realizar una misión de larga distancia a un lugar secreto de la costa de Groenlandia, mientras que en Hörsching, junto a Linz, el capitán Braun esperaba con su Ju 290 para realizar una misión análoga de evacuación a Madrid. Al final no se realizó ninguna de estas misiones, los aliados desguazaron en sus campos los aviones supervivientes del KG 200 y el personal del secreto Geschawader desapareció en las filas anónimas de la Luftwaffe.

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