Cardenal-Infante Don Fernando de Austria

De Enciclopedia Militar El Gran Capitán

CARDENAL-INFANTE DON FERNANDO DE AUSTRIA. GOBERNADOR DE FLANDES Y CAPITÁN GENERAL DEL EJÉRCITO ESPAÑOL EN ALEMANIA Y FLANDES.

Tercer hijo varón de Felipe III, con el Principe de Asturias Felipe y el infante Carlos, fué nombrado arzobispo de Toledo y Cardenal con sólo 10 años, pero sin ser ordenado sacerdote, privilegio derivado de las buenas relaciones de su padre con el Vaticano, que le convirtió en príncipe de la Iglesia a tan corta edad.

Al contrario que sus dos hermanos, Don Fernando era una persona de amplia inteligencia y muy dotado para el ejercicio de las armas, por lo que el conde-duque de Olivares decidió nombrarle gobernador de Flandes, tanto por su capacidad como militar, su sangre real, como por que así evitaba su influencia cerca de su hermano el rey.

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La misión del Cardenal-Infante era enormemente complicada: El camino español se había desintregrado, por lo que la única opción posible, cerrada la ruta marítima, era pasar hacía Baviera desde Milán, y a partir de allí, abrirse paso hacia Flandes por la fuerza a través de territorio hostil. En otra palabras: Conquistar el camino enfrentandose y venciendo al hasta entonces invencible ejército sueco.

En 1633, el Cardenal-Infante envía una avanzada al mando del duque de Feria, que tras varios exitos parciales, es derrotado a manos de los suecos, y muere durante la retirada hacia los Alpes.

Este fracaso obliga a Don Fernando a trazar una estrategia de más amplio calado: Pasará los alpes con el grueso de sus hombres, reunirá a los restos de la expedición del duque de Feria, y reuniéndose con las fuerzas Imperiales alemanas, resolverá el problema sueco buscando un enfrentamiento decisivo. Esta batalla se librará en la localidad de Nordlingen, donde el ejército sueco será pulverizado por los tercios españoles en una sangrienta batalla. El cardenal se niega a mantener a los dos ejércitos católicos unidos ( en realidad 3, el de la liga católica, el español y el del principe imperial) puesto que tiene ordenes de ocupar su cargo como gobernador de Flandes, lo que cumple con increible rapidez, llegando a Bruselas a finales del mismo año.

A pesar de los limites a su poder de Olivares, que pretende dirigir la guerra desde Madrid, el Cardenal Infante logra una sucesión imparable de victorias, aunque también tuvo que encajar grandes derrotas, como la perdida de Breda y Arras.

La crisis de 1640 fué demasiado para su salud, ya que enfermó y murió durante el año 1641, que conllevó la desgraciada elección de Francisco de Melo como gobernador interino.