Bismarck

De Enciclopedia Militar El Gran Capitán

El más famoso navío alemán de la Segunda Guerra Mundial, el acorazado "Bismarck", gemelo del "Tirpitz", libró con los buques ingleses un combate naval en donde los ingleses finalmente terminaron hundiéndolo durante la batalla del Atlántico en el curso de la Segunda Guerra Mundial. Era la primera opoeración que había sido encomendada al acorazado alemán.

Tabla de contenidos

Antecedentes

300pxbismarck22zw.jpg

En la Primera Guerra Mundial, la flota alemana, obedeciendo a los principios equivocados, permaneció en sus puertos. Esta actitud provocó la rebelión de las tripulaciones y la grave acusación de haber optado, con poco esfuerzo, por mantenerse refugiada. Años después en septiembre de 1939, cuando se vuelven a encontrar los oficiales alemanes, con buques nuevos pero escasos, pesa en la decisión del Alto Mando Naval alemán: toda la escala jerárquica de la marina, tiene un solo sentimiento: ¡actuar!

El Bismarck fue un acorazado de la Segunda Guerra Mundial, bautizado con ese nombre, en honor a Otto von Bismarck; desplazaba 53.000 toneladas y sus dimentsiones eran: 240,00 metros de eslora, 30,00 metros de manga y 9,00 metros de calado. Construido en los astilleros Blohm & Voss en Hamburgo, fue un navío de línea mejorado, respecto de la clase Scharnhorst y constituía clase con el acorazado "Tirpitz". Armado con 8 cañones de 380 mm y 12 de 150 mm, fue durante algunos meses, uno de los acorazados más poderosos del mundo, solo superado un año despúes por el IJN Yamato. Botado en 1939, completada sus pruebas a fines de 1940, al mando de Kapitän zur See KzS (capitán de navío) Ernst Lindemann, esperaba la puesta a punto del "Tirpitz" y la pronta reparación de los cruceros pesados Gneisenau y Scharnhorst, mas el nuevo crucero "Prinz Eugen", para la Operación Rheinübung (Ejercicio Rhin), planificada para mayo de 1941, que era una extensión de la exitosa operación Berlín, realizada entre el 22 de enero y 22 de marzo de 1941 en el Atlántico Norte, hundiendo 22 mercantes aliados, al mando del almirante Günther Lütjens, quien conduciría esta operación.

Tácticas contra el tráfico enemigo

En 1939, se toma la estrategia de comprometer los grandes navíos aisladamente; es preciso hundir los buques de carga del adversario, los petroleros, los transportes y luego desaparecer para no ser atrapados. Así nace la táctica de los “navíos fantasmas”: vertiginosamente de un modo misterioso, aparecen siempre donde nadie los espera, hunden un buque y desaparecen en la inmensidad del océano. Sus radios permanecen silenciosos y los aviones no tienen mayor autonomía y no penetran muy lejos, en alta mar, frente a las costas y el radar aún no se desarrollado para unidades navales o aèreas, quedando relegado a grandes instalaciones en tierra.

Operaciónes anteriores al Ejercicio Rhin

Los primeros resultados, sobrepasan las mayores expectativas; los tres acorazados de bolsilloDeutschland”, “Admiral Scheer” y “Admiral Graf Spee” a los que se agrega el crucero pesadoAdmiral Hipper” y los cruceros auxiliares, dan caza a los navíos comerciales aliados en todos los mares y envían al fondo, a razón de centenas de millares de toneladas de arqueo.

A principios de 1941, los dos cruceros de batallaScharnhorst” y “Gneisenau”, alcanzan el centro del océano Atlántico, echando a pique en dos meses, 22 buques, que dan un arqueo total de 115.622 toneladas. Esa es la época en que los marinos alemanes navegan con toda facilidad utilizando su Seetakt, el aparato de detección radio eléctrico o radiotelémetro, cuando el radar aliado estaba germinando aún.

Pero en Berlín, en el Alto Mando Naval, no se hacen ilusiones y saben que el mando aliado hace esfuerzos para contrarrestar la desigual lucha. Las probabilidades de éxito de la marina alemana no pueden disminuir rápidamente: es necesario hacer entrar en batalla los grandes navíos en tanto ellos existan. El gigantesco “Bismarck” de 53.000 toneladas, acaba de terminar sus pruebas en el Báltico y su gemelo el “Tirpitz”, lo estará dentro de unos meses.

El “Bismarck” debe realizar su primer crucero en compañía del “Scharnhorst” y el “Gneisenau”, que se encuentran en el puerto de Brest. Paris, reporta muy malas noticias: el “Scharnhorst” tiene averías en sus máquinas; el “Gneisenau” ha sido alcanzado repetidas veces por los aviones británicos, que arrojan sobre él, incansablemente, bombas y torpedos. Las reparaciones se prolongaran hasta el verano de ese año.

Raeder toma la decisión: el “Bismarck” operará independientemente en unión con el nuevo crucero pesado “Prinz Eugen”. El almirante Lütjens, jefe de la flota alemana, es de la opinión de esperar a que reparen las máquinas del “Scharnhorst”. Mientras, el “Tirpitz” ha culminado sus pruebas. A pesar de las observaciones del almirante Lütjens, el almirante Erich Raeder culmina la reunión diciendo: ”¿quién sabe, Lütjens, si dentro de dos o tres meses podremos siquiera zarpar? No tenemos posibilidad de elección., ¡El Bismarck y el Prinz Eugen deben operar.

Comienzo del Ejercicio Rheinübung

350pxbismarck31gi.jpg

Los descomunales buques parten del puerto de Bergen en la noche del 21 de mayo de 1941. El comandante en jefe de la Home Fleet, almirante sir John Tovey, estacionado en Scapa Flow, recibe los informes de los reconocimientos aéreos y de los agentes instalados en Dinamarca, que le indican que el “Bismarck” y el “Prinz Eugen” se dirigían hacia el norte. El 22 de mayo, recibe la confirmación a su hipótesis de que intentarán abrirse camino hacia el Atlántico. El reporte de un reconocimiento aéreo señala: “El nido de Grimstadfjord, cerca de Bergen, donde los navíos alemanes se encontraban ayer, está vacío”.

La operación, que lleva el nombre convencional de “Rheinübung”, ha comenzado. Sir John Tovey ordena que todos los pasos al Atlántico, sean vigilados por los cruceros ingleses y a pesar del mal tiempo se programan reconocimientos aéreos. Los cruceros “Norfolk” y “Suffolk”, navegan hacia el estrecho de Dinamarca, que separa Islandia de Groenlandia; ambas naves inglesas están provistas de nuevos radares.

El vicealmirante Holland se mantiene al acecho al sur de Islandia con el “Hood” y el acorazado “Prince of Wales” de 35.000 toneladas. El vicealmirante Lancelot Holland iza su insignia en el“Crucero de batalla Hood” y acompañan a éste el crucero de batallaRepulse”, el portaavionesVictorious” y cuatro cruceros.

Toda la tarde del 23 de mayo el “Suffolk” y el “Norfolk” se hallan envueltos en un manto de bruma que cubre la costa septentrional de Islandia. A las 20H00, divisa la formación alemana. El comandante Ellis pone proa hacia la formación para usar el incipiente radar que sólo funciona en el primer sector y observa las dos manchas que se forman en el aparato y transmite al almirante sir John Tovey: “¡Les hemos encontrado!”.

Combate del Estrecho de Dinamarca

350pxbismarckcolor0bg.jpg

A las 05H30 del 24 de mayo, el vicealmirante Holland intercepta a los alemanes y ordena en forma apresurada, al “Hood”, y al “Prince of Wales”, abrir fuego a 22.000 metros avanzando aún sin poder llegar a una distancia de total emplazamiento artillero; Holland comete un grave error táctico, ya que provoca la inmediata respuesta alemana forzándola a responder con tiros por elevación, en vez de forzar una batalla a más corta distancia donde el blindaje lateral del "Hood" es mas fuerte.

Además, probablemente al confundir las siluetas de las embarcaciones alemanas, el "Hood'" mantiene su artillerìa dirigida contra el "Prinz Eugen", a pesar que se en el puente se detecta el error y se ordena su correcciòn.

La superposiciòn del fuego de las baterìas inglesas también obran en su contra, ya que los impactos de ambas naves se producen en forma simúltanea, creando enormes columnas de agua, con lo cual, los directores de tiro no pueden efectuar las correcciones necesarias.

El “Bismarck” y el “Prinz Eugen” descargan sus baterías sobre el “Hood” de 46.000 toneladas, El crucero de batalla Hood comienza a virar a una distancia de 15.000 metros, las torres traseras giran.

A las 06H00 horas la quinta salva del "Bismarck" penetra en algún punto a popa (la sexta y última dirigida sobre el crucero de batalla, cae cuando éste ya se hundìa), alcanzándo el pañol de municiones de popa. Un flamazo emerge al costado del mastil y luego una tremenda explosión hace saltar las torretas traseras al rojo vivo por los aires. El "Hood" se parte en dos y se hunde, no si antes disparar una vez más con las torres delanteras (probablemente debido a un cortocircuito).

Los alemanes cambian de objetivo y esta vez apuntan al buque sobreviviente. Diez minutos más tarde el “Prince de Wales” gravemente alcanzado, con una salva de 380 mm del "Bismarck" en el puente de navegación, destruye el puente de mando, matando a todos los presentes, excepto al comandante del buque y al contramaestre señalero.

Otros problemas presentados por la nave británica, fueron de ìndole técnica, ya que debido a la imperiosa necesidad de contar con unidades navales capaces de enfrentar al "Bismarck", se ordenò que el navìo fuera equipado para combate sin el necesario perìodo del pre-alistamiento (entrenamiento de tripulación, corrección de fallos de diseños, ajustes de los mecanismos y sistemas eléctricos, etc.)

Éste se ve obligado a retirarse oculto en una nube de humo. El combate duró 24 minutos. El “Prinz Eugen” está ileso y el “Bismarck” ha recibido tres proyectiles del “Prince of Wales”. El resultado fue por el lado alemán: el “Bismarck”, daños menores; por el lado inglés el “Hood” hundido y el “Prince of Wales” gravemente averiado, por siete cañonazos que dieron de lleno.

Consecuencias del combate

El “Bismarck” recibió tres impactos, todos del “Prince of Wales”, al inicio de la batalla. Uno destruyó la proa de una lancha sobre el hangar principal. Otro, en una central de dínamos y el último en la proa pasado por ambas bandas que aisló depósitos de combustible y embarco 2.000 toneladas de agua, más una salida delatora de óleo aceitoso.

Lutjens, sabe que la impunidad de su salida se ha pérdido, el buque está dañado a proa, decide abortar la operación. Debe deshacerse de sus perseguidores y llegar a puerto amigo, elige Saint Nazaire por poseer un dique seco del tamaño apropiado.

A pesar de los daños menores en el “Bismarck”, éste deja un rastro aceitoso en el agua, visible desde muy lejos por los aviones, ya no puede hacer su guerra de navío fantasma en el Atlántico. Los demás buques ingleses mantienen contacto de radar con la flota alemana.

Hundid al “Bismarck

400pxgermanbattleshipbismarckf.jpg

La noticia del hundimiento del “Hood” causó una gran consternación y sed de venganza en la opinión pública inglesa. En la cámara de los comunes, Churchill con un gesto de dolor declara que hay que hundir al “Bismarck” a cualquier precio.

Se unen a la cacería del acorazado alemán, una poderosa fuerza: el “Ramillies” y el “Rodney”. La Fuerza “H”: compuesta por el crucero de batalla “Renown”, portaaviones “Ark Royal” y el crucero “Sheffield”, zarpan de Gibraltar al mando del almirante Somerville para completar el cerco por el sur. Durante cierto tiempo el “Norfolk” y el “Suffolk” mantienen contacto gracias al radar.

Mientras tanto, con una hábil maniobra el “Bismarck” deja atrás al “Prinz Eugen” y despista a los ingleses. Los cruceros que le seguían pierden el rastro. Hace curso a St. Nazaire en Francia. Con su nuevo FuMB (detector radioeléctrico de emisiones) el “Bismarck” percibe el funcionamiento del radar adversario. Bajo la presión del momento, el almirante Lütjens, comete un error. uno de esos errores que son graves por sus consecuencias. El nuevo radar sólo tiene un alcance de 13 kilómetros. El aparato de detección del “Bismarck” señala las emisiones del radar adversario, pero como se limita a escuchar, posee un alcance muy superior. Ello lo hace creer erróneamente al almirante alemán que los ingleses lo tienen vigilado, cuando en realidad, desde el día 25 de mayo a las 03H00, perdieron la señal. Pero estando así las cosas, el almirante Lütjens transmite dos largos mensajes permitiendo que los radiogoniómetros lo localicen. En París y Berlín el Alto Mando ya se había dado cuenta que los ingleses habían perdido la señal, sin embargo Lütjens que se creía atrapado por el radar, cuenta en sus mensajes su victoria sobre el “Hood” y el “Prince de Wales” en largas comunicaciones. El Alto Mando Naval alemán le ordena que se calle. Pero ya era demasiado tarde.

La cacería

El almirante John Tovey se asombra cuando ve en la carta la ubicación del “Bismarck” que lo hacia en la ruta de Brest, pero éste se encuentra al norte seguramente con la intención de ganar nuevamente el estrecho de Dinamarca: ¡toda la flota inglesa hace la búsqueda en la ruta equivocada! Da la orden de búsqueda en la dirección correcta. Pero el “Bismarck” continúa su ruta hacia la costa francesa y los buques ingleses no encuentran nada en el norte. Nueve horas después los ingleses se dan cuenta del error: los datos han sido erróneamente trasladados a la carta. El error es imputable al oficial de navegación del “King George V”; el “Bismarck” en realidad se encuentra a centenares de millas al sur del punto dado por él.

El ataque de los Swordfish

Un avión Catalina, por casualidad, ha descubierto al acorazado alemán, bajo él, a través de un claro entre las nubes, el 26 de mayo y trasmite su nueva posición que se encuentra en las proximidades de la Fuerza “H”. El almirante Somerville recibe el siguiente mensaje de su Almirantazgo:

“No se deje arrastrar a un combate en el que usted se enfrentaría solo con el Bismarck. Espere la llegada de otros acorazados. Intente por todos los medios reducir la velocidad del adversario”

Orden del almirante Holland al almirante Somerville

A pesar de la mar gruesa los aviones Swordfish del “Ark Royal” a las 15H40 despegan cargados de torpedos. Sin embargo en el ataque disparan sus torpedos contra el “Sheffield” que maniobra desesperadamente para evadirlos y lo consigue. Cuatro horas después vuelven a despegar y esta vez dan en el “Bismarck”. El primer torpedo explota contra la coraza del gigante y no causa daño pero el segundo torpedo da de lleno en el timón derecho que se traba en posición de giro, con este golpe el “Bismarck” no puede maniobrar y vira en redondo. En ese momento el acorazado alemán no se encontraba a más allá de 400 millas de Brest.

Esa misma noche del 26 de mayo, el alférez de navío Wohlfahrt, comandante del “U-556”, divisa bruscamente al “Renown” y al “Ark Royal”, que se dirigen hacia él. Los telegramas han puesto al corriente de lo que pasa al oficial alemán. El BdU ha dado orden a todos los submarinos que se encuentran en la zona de ayudar al “Bismarck”. El comandante del “U-556”, escribía en su bitácora de navegación:

“Ni siquiera tenía necesidad de maniobrar, pues me encontraba idealmente colocado para un ataque. El enemigo no iba escoltado ni zigzagueaba. Me hallaba entre los dos buques y habría podido tirar sobre ambos, si me hubieran quedado torpedos. Entonces, tal vez habría podido ayudar al Bismarck

Anotación en la bitácora del U-556, firmado por el alférez de navío Wohlfahrt

La batalla final

Se hacen esfuerzos deseperados por sacar al "Bismarck" del problema, pero fracasan. El acorazado gira una y otra vez. En la mañana del 27 de mayo, Tovey divisa al acorazado que ha aumentado su andar, pero gira en círculos. Adelanta al "Rodney" con sus 400 mm de calibre y al "King George V" con sus 350 mm. El Bismarck al principio logra centrar al "Rodney", pero tiros bien dirigidos destruyen sus alzas directoras y el "Bismarck" pasa a puntería local.

El cañoneo es infernal, ningún tiro del "Bismarck" da en el blanco, solo moja las bandas de su verdugos. Después de 100 minutos de cañoneo, el "Bismarck" está parcialmente destrozado, pero no pueden hundirlo a cañón, gracias a su coraza horizontal. En el "Bismarck" se dá la orden de abandonar el buque, y se abren las válvulas de fondo. Éste se recuesta a babor y se hunde con Lindemann. Más de 1.900 marinos desaparecen con su buque. Sólo se rescatan 110 desde el agua, unos 800 quedan para morir en las heladas aguas atlánticas.

Para lograr hundir al acorazado alemán los ingleses han empleado: ocho acorazados, dos portaaviones, cuatro cruceros pesados, siete cruceros ligeros, veintiún destructores, seis submarinos y más de cien aviones. El almirante sir John Tovey, escribía al respecto:

“El Bismarck ha librado una batalla extremadamente heroica contra un adversario muy superior, mostrándose digno de las más bellas tradiciones de la antigua Marina Imperial, Se ha hundido enarbolando su pabellón”

Comentarios del almikrante Sir John Tovey, sobre el hundimiento del "Bismarck"

Los restos del "Hood" son encontrados

En 1989, el doctor Robert Ballard y su equipo descubrieron la tumba del "Hood" en los abismos, a más de 5.000 metros de profundidad.

El navío está en posición normal, sobre la ladera de una montaña abisal llamada Porcupine. Está aún en excelente estado de conservación. (ver: [1])

Referencias

Bibliografías

Material audiovisual

Véase también

Plantilla:Kriegsmarine Plantilla:MCA-SGM

Enlaces externos