Anibal Barca
De Enciclopedia Militar El Gran Capitán
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| Anibal Barca | |
| Nacionalidad: | Cartago |
| Fecha Nacimiento: | 247 adC |
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| Fecha Defunción: | 183 adC |
| Lugar Defunción: | Bitinia |
Aníbal Barca (247 adC – 183 adC) fue un general cartaginés, que destacó por sus campañas contra los romanos.
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Infancia
En 237 adC, tras el fin de la Primera Guerra Púnica, su padre Amílcar fue enviado por el senado cartaginés a Iberia, acompañado por su yerno Asdrúbal el Bello. La leyenda cuenta que Amílcar no era partidario de llevarse a su hijo, de tan sólo nueve años, a la ardua empresa de la conquista de Iberia, si bien consintió finalmente en llevar a su hijo a condición de que jurara enemistad eterna hacia Roma.
El objetivo de Amílcar era someter las antiguas factorías fenicias de la costa, asegurando su lealtad a Cartago, y asentar el dominio púnico en las tierras del interior, tierras dominadas por las tribus ibéricas. Esta empresa tenía como finalidad garantizar tanto la explotación directa de las ricas minas de Sierra Morena para el pago de la indemnización de guerra, como la posesión directa de un territorio que podía suministrar a Cartago importantes recursos, tanto materiales como humanos, en vistas a una nueva confrontación con Roma.
Ascensión a general y campañas en Iberia
A la muerte de Amílcar en 228 adC, Asdrúbal el Bello quedó al mando del ejército cartaginés en Iberia y, asesinado éste en 221 adC, el ejército eligió a Aníbal como general. Sin embargo, como sucediera con Asdrúbal, en Cartago el nombramiento fue mal recibido entre los aristócratas, defensores del nombramiento de Hannón, que consideraban que era peligroso convertir el mando del ejército en un cargo hereditario y más cuando lo ostentaban miembros de una familia demócrata que deseaba ardientemente la guerra con Roma como era el caso de los Barcas. A pesar de ello, el Senado púnico confirmó el nombramiento hecho por la tropa.
Vistas las dificultades, finalmente superadas, de su nombramiento, Aníbal decidió lanzarse a realizar conquistas que demostraran su pericia en el mando y saciaran la sed de oro de los avariciosos aristócratas que tanto habían desconfiando de la oportunidad de su mando. Recorrió así el interior de la península ibérica durante dos años, alcanzando así renombre militar, junto con la confianza de sus soldados, y obteniendo tesoros inmensos para Cartago, llegando de esta manera a una situación en la que sí podría enfrentarse a los romanos. Para evitar una inminente confrontación entre Roma y Cartago , Asdrúbal, yerno de Amílcar Barca y general de los ejecitos cartagineses a la muerte de éste estableció un tratado por el cual no se podía extender la influencia cartaginesa más allá del Ebro. La alianza entre Roma y Sagunto vulneraba este tratado al estar la ciudad en la órbita de influencia cartaginesa. Esa es la razón por la que Aníbal atacó Sagunto en el año 219 a.C. provocando el estallido de la contienda.
La oportunidad se presentó a las puertas de Sagunto, a la sazón aliada de Roma, la misma ciudad que casi veinte años antes su padre había respetado al considerar que Cartago no se encontraba aún preparada para la guerra. Enfrascada en un pleito sobre los límites territoriales con Túrbula (la actual Teruel) y conociendo los turboletas el odio del general hacia los romanos, sometieron a Aníbal la decisión, fallando éste en contra de los intereses de Sagunto. La lógica protesta de los saguntinos fue considerada una ofensa por el senado cartaginés que dio entonces autorización a Aníbal para asediar la ciudad, aunque también es cierto que el senado no podía poponerse a los deseos de Aníbal a tenor de la popularidad que por la conquista de Iberia tenía entonces el general. En el año 219 adC, tras un sitio que se prolongó durante ocho meses, Sagunto quedó arruinada.
Decidido ya a comenzar las hostilidades, Aníbal se dirige a Cádiz para cumplir los votos hechos a Melqart y realizar nuevos sacrificios que atraigan la protección del dios. Confiando la defensa de Iberia en manos de su hermano Asdrúbal regresa a Qart-Hadast(1), (nombre púnico que significa la ciudad nueva: la actual Cartagena fundada por Asdrúbal), ciudad de la que parte en la primavera del 218 adC con 100.000 infantes, 12.000 caballos y 50 elefantes a la conquista de Roma. Su ejército está formado por africanos y mercenarios íberos que se han ido uniendo al ejército cartaginés a medida que primero su padre, luego Asdrúbal y finalmente el propio Aníbal conquistaran el territorio.
Dirigiéndose hacia el norte, llega a vadear el Ebro, frontera con el territorio romano, sin hallar resistencia entre los pueblos que encuentra a su paso. En este punto confía a Hannón 11.000 hombres para mantener las comunicaciones entre el Ebro y los Pirineos, lugar hasta el que continúa, atravesándolo y avanzando luego hasta el Ródano. A pesar de sostener algunos combates con los galos que encuentra a su paso, consigue firmar pactos con algunos de ellos, ofreciéndoles las riquezas que encontrarán más allá de las montañas.
Hacia Roma
A finales de octubre Aníbal llega al nacimiento del río Isère, al pie de los Alpes, emprendiendo sin demora la ascensión a las altas y nevadas cumbres. Desde una de ellas (quizá el monte Ginebra, el Col d’Argentière o acaso el monte Cenis) el general muestra a los suyos el Po y las campiñas romanas; nadie hasta entonces había cruzado por tales lugares con un ejército hasta que veinte siglos después Napoleón se alabará por repetir tal hazaña.
A pesar del oposición de los nativos (galos cisalpinos) y de la dureza del descenso, logra cruzar los Alpes pisando por fin suelo romano, dando al traste con los intentos de los romanos de mantener su territorio al margen de la guerra. Pero las bajas han sido terribles; ya no le quedan más que 20.000 infantes y 6.000 caballos para hacer frente a un pueblo que podía oponerle un ejército de 800.000 soldados.
Tras un pequeño descanso para reparar su exhausto ejército, se enfrenta a los taurinos (de Taurini, la actual Turín) derrotándoles y prosigue su avance a lo largo del río Po obligando a los romanos a evacuar la Lombardía por la superioridad de su caballería. La mayor parte de los galos cisalpinos, que conservaban el resquemor de la reciente derrota sufrida a manos de los romanos, se incorporan al ejército de Aníbal, sobre todo tras su victoria en la batalla del Trebia, río afluente del Po, en diciembre de (219 adC) en las cercanías de Placencia, primera batalla formal entre Aníbal y los romanos de la Segunda Guerra Púnica.
Tras la victoria y asegurada su posición, Aníbal decide acuartelar sus tropas para invernar, pero sospechando la deserción de los galos decide atravesar los Apeninos buscando al sur una base de operaciones más segura. Marcha en primavera de 217 adC sobre Arezzo, tan pronto como se lo permite la estación y siguiendo el camino pantanoso de los ríos Arno y Clani que se encontraba en aquella época del año casi intransitable. A causa del frío pierde un ojo y se ve obligado durante un tiempo a marchar en camilla.
Atravesados los Apeninos y después de derrotar en el lago Trasimeno al cónsul Flaminio, que perece en la batalla, avanza hacia Roma, donde Quinto Fabio Máximo ha sido nombrado dictador. En su avance derrota a Marco Minucio Rufo y luego, en Cannas, en agosto de 216 adC, a los cónsules Cayo Terencio Varrón y Paulo Emilio recientemente nombrados; ese mismo año, tras un largo sitio conquista Capua, la segunda ciudad más grande de Italia, convirtiéndola en su nueva base.
A pesar de sus victorias no puede aún marchar contra Roma en la que hay muchos defensores, de modo que envía a su hermano Magón a solicitar refuerzos a Cartago. La respuesta, por boca de Hannón, no puede ser más desalentadora: Si Aníbal es vencedor, no los necesita; si es vencido, no es digno de ellos. Sin ayuda exterior, su posición en el sur de Italia se va dificultando, al tiempo que su objetivo de conquistar Roma se torna cada vez más remoto. En los años siguiente toma las ciudades de Tarentum (actual Tarento) en 211 adC y Samnium en 210 adC, aunque también sufrirá algunos reverses, como la pérdida de Capua.
Regreso a Cartago
Con la pérdida de Tarentum (actual Tarento) en 209 adC y la gradual reconquista romana, su posición en el sur de Italia estaba perdida. En 207 adC, Aníbal vuelve sobre Apulia, donde quería concentrar sus fuerzas en espera de la llegada de su hermano Asdrúbal para lanzarse sobre Roma. Pero su hermano, aunque logra entrar en Italia, es derrotado y fallece en combate. Enterado, Aníbal se repliega en las montañas a esperar refuerzos; sin embargo, el resultado de la guerra, extendida ya por España y Sicilia, se va tornando favorable a los romanos. El joven cónsul Publio Cornelio Escipión El Africano, que consigue someter Sicilia y posteriomente España, decide trasladar la guerra a África para alejar a los cartagineses de Roma. Cartago, viéndose en peligro llama a Aníbal, que acudirá, no sin antes saquear el tesoro público de muchas ciudades, dando así rienda suelta a su ira por tener que abandonar la lucha que durante 16 años había mantenido en tierra ajena sin lograr su propósito.
Una vez en Cartago, consciente del peligro que acecha la ciudad, rehúsa el enfrentamiento a pesar de las críticas del senado y se reúne con el general Escipión en la ciudad de Zama, 160 km al sur de Cartago, para negociar la paz. Ante la falta de acuerdo los generales se retiran a sus campamentos. Poco después, en el campo de batalla, el ejército cartaginés cae derrotado (202 adC). Tras la derrota, el senado, por iniciativa de Aníbal envía embajadores para que acepten el convenio de paz ofrecido por Roma, con lo que finaliza la Segunda Guerra Púnica.
De regreso a Cartago, Aníbal se hace nombrar sufete, equivalente al cónsul romano, cargo desde el que muestrar sus dotes de estadista llevando a cabo algunas reformas por el bien de la república, como por ejemplo poner coto a los abusivos tributos exigidos por Roma para la firma de la paz, de forma que pudieran satisfacerse a plazos sin necesidad de imponer al pueblo impuestos adicionales extraordinarios. 7 años después de la derrota de Zama, los romanos recelosos de la nueva prosperidad de Cartago, envían embajadores a la ciudad; intuyendo Aníbal que pretenden que se les entregue su persona, se embarca en secreto para refugiarse en la corte de Antíoco III, en Siria.
Captado el afecto del rey, piensa en coaligarlo con Filipo V de Macedonia y los cartagineses para invadir Italia por segunda vez. Con el propósito de informar a sus amigos del plan, envía un hombre a Cartago. Sin embargo, el plan es descubierto y su emisario obligado a huir mientras la República renueva sus promesas de lealtad a Roma. Cornelio Nepote afirma que tres años después de su huída de Cartago, Aníbal se acercó con cinco barcos a las costas de Cirene para inducir a los cartagineses a la guerra contra Roma, pero que fracasado su proyecto volvió a Siria. En 190 adC, Antíoco le concede el mando de una flota fenicia, pero cae derrotado en la batalla de la desembocadura del río Eurymedon; en lo que parece ser el último intento de Aníbal de doblegar a los romanos.
Tras la derrota de Antíoco en Sipilo, Roma impone la entrega de Aníbal como condición para la firma de la paz. Avisado por Antíoco, Aníbal huye a Bitinia para ponerse bajo la protección de Prusias. Sin embargo, Roma consigue descubrir el destino de su mortal enemigo, y envía una embajada de la que forma parte Flaminio, para solicitar de Prusias la entrega de Aníbal.
Temeroso de la reacción que pudiera causar en Roma una negativa, pero sin querer faltar al deber de la hospitalidad, Prusias accede pero diciéndoles a los embajadores que procedan ellos mismos a su captura, ya que no les será difícil encontrar su morada. Hecho ésto, los embajadores rodean con soldados todas las salidas del castillo. Aníbal, enterado de que no había escapatoria, toma un veneno que siempre llevaba en su anillo y pronuncia sus últimas y célebres palabras Libremos a Roma de sus inquietudes, ya que no sabe esperar la muerte de un anciano. Ese mismo año, en Italia fallecería Escipión.
(1)El nombre púnico de ciudad nueva, no se sabe si fue en recuerdo de la antigua ciudad ibérica: Mastia o de Carthago, con el mismo nombre e identico significado; los griegos lo tradujeron en Kaine Polis, también Karthagedon (Karchedon), a veces Karthagedon Nea; los romanos lo romanizaron en Carthago Nova; el nombre de Cartagena viene a través del acusativo Chartaginem.ç